
El famoso productor musical y
compañero de Michael Jackson en sus tres álbumes más famosos, "Off the
Wall", "Thriller" y "Bad", recuerda cómo fue que juntos llegaron a la
cima. por Quincy Jones, Los Angeles Times Al igual que el resto del
mundo, la semana pasada quedé devastado con la noticia de que Michael
Jackson súbitamente había partido. Este virtuoso artista dominó el
escenario con la gracia de un antílope, destrozó récords en la
industria discográfica e hizo caer las barreras culturales alrededor
del mundo, pero siempre se mantuvo como la más bondadosa de las almas.
Michael Jackson era un tipo diferente de artista. Un hombre?niño en
muchas maneras, que iba más allá de lo profesional y que era muy
dedicado en el trabajo. Evocando al mismo tiempo a Fred Astaire, Sammy
Davis Jr. y James Brown, él trabajaba por horas, perfeccionando cada
patada, gesto y movimiento para que salieran en el preciso momento en
el que estaban planeados.
Juntos conquistamos cimas en los 80 que, puedo decir con humildad,
quizás nunca más puedan ser igualadas. Reformulamos el negocio musical
para siempre.
En 1978, el director Sidney Lumet me arrastró pataleando a hacer la
música para la película "El mago", y en retrospectiva estoy muy
contento de que lo haya hecho. Como el espantapájaros, Michael se
sumergió en la filmación de "El mago" con todo lo que tenía, no sólo
aprendiéndose sus parlamentos, sino que los de todos en el elenco.
Antes de comenzar a rodar, Michael y yo estábamos trabajando en mi
casa, y él preguntó si yo lo podía ayudar a encontrar a un productor
para trabajar con él en su primer álbum solista para el sello Epic.
En los ensayos con el elenco, durante la escena en que el
espantapájaros saca proverbios de su relleno, Michel decía todo el
tiempo: "So?crates", en vez de "Sócrates". A la tercera vez, lo corrí a
un lado y le dije la pronunciación correcta. Me miró con estos grandes
ojos bien abiertos y dijo: "¿De verdad?", y fue en ese momento que le
dije: "Michael, quiero producir tu álbum".
Fue el asombro que vi en sus ojos lo que me atrajo. Supe que
podíamos adentrarnos completamente en un territorio inexplorado, un
lugar que como músico de jazz me dio escalofríos.
Nos embarcamos en la producción de "Off the Wall".
Simplemente amé trabajar con Michael. Era tan tímido que se sentaba
a cantar detrás del sofá con su espalda hacia mí, mientras yo, con las
luces apagadas, tapaba mis ojos con las manos. Probamos con todos los
trucos que yo había aprendido a través de los años. La idea era
ayudarlo con su crecimiento artístico, como bajar notas para darle
flexibilidad y un rango más maduro en los registros altos y bajos, y
más de algún cambio en los tempos.
También traté de encauzarlo hacia canciones con más profundidad,
algunas de ellas acerca de relaciones reales -no íbamos a lograrlo con
baladas escritas para roedores ("Ben"). Y Seth Riggs, un entrenador de
voz, le dio vigorosos ejercicios de precalentamiento para expandir sus
altos y bajos rangos por al menos una cuarta, algo que yo necesitaba
desesperadamente para crear drama vocal. Enfrentamos ese disco como si
nos estuviéramos yendo a una batalla. "Of the wall" terminaría
vendiendo 10 millones de copias.
Si alguien dice que sabía que ese álbum iba a ser un gran éxito,
está mintiendo descaradamente. No teníamos idea que "Of the wall" iba a
ser tan exitoso, pero estábamos encantados. Michael se había trasladado
del reino del pop dulce y había plantado su bandera al medio del pulso
musical de los 80. Pero creo que ninguno de nosotros estaba preparado
para lo que vino después.
La saga de "Thriller". El drama que rodeó a "Thriller" parecía no
tener fin. Mientras grabábamos el álbum, Steven Spielberg me pidió
hacer una canción con Michael para "E.T.". Ya estábamos atrasados en la
producción de "Thriller", pero bueno, "no hay problema", dijimos.
Naturalmente esto evolucionaría en que Steven pediría que hiciéramos un
álbum entero de "E.T.". A cuatro meses de la fecha final de entrega
para "Thriller", ya estando atrasados, de nuevo dijimos "no hay
problema". Al final, todo funcionó… Michael y yo ganamos cuatro
premios Grammy por el disco, y se convirtió en un artículo de colección.
Con dos meses para terminar "Thriller", nos pusimos a excavar, y
encontramos una mina. Michael, Rod, el gran ingeniero en sonido Bruce
Swedien y yo, habíamos pasado tanto tiempo juntos para entonces que
sabíamos acortar camino. Le dije a Michael que necesitábamos una tonada
de rock n? roll negra, y una tonada suplicante. Volvió con "Beat it".
Rod Temperton, uno de los mejores compositores que existen y que era
parte del equipo, trajo "Thriller". Michael la cantó con todo su
corazón. En un momento de las sesiones de grabación, el parlante
derecho se encendió en llamas, algo que ninguno de nosotros había visto
antes. ¿Qué les parece eso como señal?
Terminamos el álbum a las 9 de la mañana y necesitábamos entregar
una copia de referencia. Había tres estudios trabajando en paralelo;
Michael estaba en uno poniéndole los toques finales a "Billie Jean",
Bruce en otro, y Eddie Van Halen, a quien yo había invitado, en otro
estudio más, grabando su parte de "Beat it".
Nos juntamos todos en el Estudio A para escuchar la versión de
prueba con enorme anticipación. Esto era la muy anticipada secuela a
"Off the wall". Y sonaba…terrible. Después de todo el gran trabajo
que estábamos haciendo, no estaba ahí. Hubo un silencio absoluto en el
estudio, y uno a uno fuimos caminando a través del pasillo para estar
solos. Habíamos puesto demasiado material en el disco. Michael lloraba.
Nos tomamos dos días libres, y en los próximos ocho, nos pusimos a
reformular el disco, mezclando sólo una canción al día. Rod cortó un
verso de "The lady in my life", y acortamos la muy, muy larga
introducción de "Billie Jean", algo que Michael odió hacer porque decía
que le daba ganas de bailar.
El descubrimiento de MTV Entregamos el álbum y vimos a "Billie Jean"
-gracias al debut del "Moonwalk" de Michael en el escenario del
especial de 25 años de Motown-, "Beat it", y "Thriller" simplemente
explotar, avivados en parte por la alta rotación de videos en MTV.
Antes de "Billie Jean", MTV no exhibía videos con artistas negros.
"Billie Jean", "Beat it" y "Thriller" nos llevaron directamente a la
estratosfera. Después de esos tres videos, virtualmente cualquier otro
video en MTV estaba intentando emular su estilo.
Michael, la música y MTV se fueron todos a la cima. Era una perfecta
convergencia de fuerzas. En la industria musical, tienes un fenómeno en
cada década. En los 40 tenías a Sinatra, en los 50 a Elvis, en los 60 a
Los Beatles, en los 70 la innovación del Dolby, a pesar de los mejores
esfuerzos de Stevie Wonder y Elton John. En los 80 tenías a Michael
Jackson. Para todos entre los 8 y 80 años de edad, él era el artista
más grande del planeta. Seguido por "Bad" y la colaboración colectiva
de "We are the world", juntos hicimos historia. Fuimos dueños de los
80. Nuestras almas estarían para siempre conectadas.
Un poco después de que se lanzara "Thriller" , fui a ver a Count
Basie a tocar en el Palladium con Benny Carter y Ed Eckstine. Basie era
como un padre para mí, habiéndome apadrinado de alguna forma cuando
tenía 13 años. Estaba en una silla de ruedas y cuando me vio, dijo con
orgullo: "Hombre, lo que tú y Michael hicieron… ni yo ni Duke
hubiéramos soñado con algo así de grande. No nos hubiéramos atrevido a
soñar con algo así". No se pueden imaginar lo orgulloso que me sentí,
escuchando eso de la boca de uno de mis ídolos, sin saber que era la
última vez que lo vería con vida.
Se ha escrito mucho sobre lo que vendría después en la vida de
Michael, pero para mí es sólo ruido. Les prometo que en 50, 75 o 100
años, lo que será recordado de él es la música. Ese será el bello y
gran legado de Michael Jackson.
wiken, 9 de Julio del 2009